A nuestro asado criollo, al igual que a la empanada tucumana, le hicieron tantas variaciones, que al final le hicieron perder la mística y esencia de lo tradicional de nuestras artes culinarias autóctonas, salvo raras excepciones, como el caso de las empanadas de Famaillá. Con orgullo tucumano nos enteramos de que para los turistas extranjeros, después del asado, nuestra "Milanga", o sánguche de milanesa, es el plato preferido. Haciendo Historia, cada barriada tiene sus propias sangucherías, que no necesitan tantas estructuras ni instalaciones; se abre una ventana y con los utensilios de la casa se empieza, los precios son accesibles y se hacen comunes y especiales. Para mí, los más ricos siempre fueron los que lo hacían en las veredas, en unos quioscos de lata, que ya pocos quedan, donde es lindo escuchar “¡Marche un apretado especial completo, con poco ají, para llevar! Nací en el “condado de Sanca City” (villa San Cayetano). ¿Quién no se clavó un sánguche de milanesa  de "Pichón" Aráoz, de Andrés, de la "Gorda" Antonia, de Gladys, de la Roca y Entre Ríos, de Camiletti, o de los gallegos del Provincial? Eran y son los maestros chefs, que fueron forjando y conservando la tradición y los secretos de nuestro nutritivo y sabroso alimento. En un quiosco está escrita la cultura popular y nuestra... Los que dejan propinas se van al cielo... Aquí se come como en casa. ¿Saben cuál es el mejor sánguche de milanesa, completo y con mucho ají que comemos? El que nos mandamos después de un largo viaje fuera de la provincia, a ese lo devoramos sin piedad. ¡Felicidades a todos los sangucheros milaneseros de la provincia! Y que siempre haya un quiosco "pa' morfar".

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180 - Barrio 20 de Junio - San Miguel de Tucumán